Tailandia en 15 días. Día 5. Chiang Rai

Bien pronto llegan a por nosotros al hotel Nita y el simpático chófer. Os preguntareis cómo puede ser simpático una persona que no dispara ni una en castellano. Lo único que le he escuchado decir ha sido: "sabanica".. bueno... a los que no habéis ido deciros que es "lo que dicen más o menos cuando te saludan a llegar a un sitio (el hotel, un restaurante), o en el caso que mencionábamos, cada vez que subíamos y bajábamos de la furgoneta además de ponerse las manos en como diciendo por favor. Cuando más altas ponen las manos significa más respeto. Es una pasada lo serviciales que son. Te saca cada vez que subes y bajas en la furgo agua, toallitas frescas mojadas... Un crack!

En principio tenemos tres horas de camino en furgoneta. Nita, nos dice de salir un poco antes que nos quiere llevar a visitar un par de cosas que en teoría no están en el programa. Evidentemente nosotros tan contentos aceptamos alegremente. Los salarios en Tailandia son muy bajos la gente del sector servicios como Nita y el chófer viven prácticamente de las propinas. A pesar de todo ellos se encargan de que lo conozcas y la verdad te tratan tan bien que no te importa darles una buena propina después de convivir prácticamente con ellos durante unos días. 



A una hora de Chian Rai hacemos un alto en el camino para visitar Wat Rong Khun. Es un Wat blanco precioso que están construyendo ahora. Está casí acabado. Es precioso. Una vez más la foto habla por si sola. Según nos explica Nita, el blanco muestra la pureza de buda y el templo por ello es una representación de donde iremos cuando estemos muertos... o algo así... En la entrada, el suelo está lleno de brazos de personas que "han sido malas" y están en el lo que nosotros llamamos infierno... La verdad que en mi opinión fue mucho más interesante en este caso la visita visual. La verdad es realmente bonito.

Poco despues, sin tiempo apenas de coger el gustito de nuevo al sofa de la furgo de los Rolling, llegamos a la segunda parada del camino. Se llama, según Nita, "Cueva de los monos y pescao". A lo que yo pregunto. - Nita, ayer ya estuvimos en la "cueva de pescao" en Mae Hong Son, o eso nos dijo Sak. A lo que Nita contesto; - Sí pero esta se llama "Cueva de los monos y pescao". He de decir que el español de Nita y Sak no estaba mal pero no es especialmente formal por lo que en este momento deduje que mi blog podría tener algún problema de nombres en lugares secundarios como este y esto se me confirmó cuando llegué a casa y los busqué en "google". Parece ser que el lugar conocido que aparece en Tripadvisor es el de Mae Hong Son. El segundo no soy capaz de encontrarlo pero reconozco que fue impactante estar rodeado de cientos de monos que estaban en libertad. Lo primero que te dan es un garrote para que de es en suelo si se acercan ya que te avisan que pueden tener enfermedades.

Sin tiempo para recrearse, salimos dirección Chiang Rai. Antes de nada comimos en un hotel, y nos fuimos a ver las tribus Yao y Egaw. La verdad que te sorprende que tan cerca de la civilización, vivan gente en estas condiciones. Hacen uso de algunas cosas occidentales pero viven realmente en una condiciones insalubres. La verdad que este tipo de visitas no me apasiona porque están enfocadas de tal manera que parece que vas al circo a llevarles caramelos a la mujer barbuda. Por otra parte, las tribus, utilizan los niños para enviártelos a venderte lo que sea. Creo que mucha gente que va estaría encantado de ayudarles de alguna manera más productiva que no sea comprarles unos zumos o unos caramelos con algún tipo de actividad pero en fin, a día de hoy así está la cosa.

Por lo que nos explicaron estas tribus no son ciudadanos tailandeses. No tienen derecho a sanidad ni educación. No tienen capacidad de comprar el territorio donde viven. Parece ser que se han convertido en un problema para el estado. Sólo viven del turismo.

Otra curiosidad de la mayoría de las tribus, incluido la tribu Karen, es que son católicos. En el poblado había  una pequeña iglesia. En tailandia todo el mundo es budista por lo que me extrañó ver en una "iglesia", una imagen de la virgen. Realmente era una cabaña de madera con un "poster" de la virgen.

Algo que pregunté a Nita fue el estado de las dentaduras de esta gente. Les faltan muchísimos dientes y además tienen la dentadura totalmente negra. Parece ser que mascan algun tipo de hierba que tiñen los dientes. Nita nos hablaba de "cánones" de belleza.

A cualquier tailandés que le preguntes por el opio te dice que en Tailandia ya no hay. Yo estoy convencido que lo que mascaban en esas tribu era eso. De hecho el gobierno tailandés está haciendo campañas para que dejen de plantar opio y plante te y café. 

Lo mejor de la visita a las tribus fue conocer una pareja de Bilbao en un local donde tenían animales salvajes para hacerse fotos con ellos. Él tenía mucho miedo y su reciente esposa me hizo envalentonarme con una gigantesca iguana. Con la serpiente no me atreví! Jeje. Véase la "valiente" Eva "lanzando" un beso al aire a la iguana gigante...ejeje











Subimos a la lancha rápida y nos dejó tras un paseo muy agradable y curioso en el muelle del hotel. Digo curioso porque Nita nos iba explicando tipos de árboles, cultivos, sobre pesca (habían algunos pescadores), etc. Sólo el hecho de llegar al hotel en lancha rápida ya fue una pasada. La entrada al hotel ya nos dejó con la boca abierta. Sólo era el principio, porque el hotel iba a ser una joya también, mejor si cabe que el de Mae Hong Son. 

Teníamos la tarde y noche para nosotros y tras un baño en el hotelazo de Chiang Rai, The Legend, nos fuimos a ver la ciudad, un par de paseos donde nos encontramos con la torre del reloj y una vuelta por los mercados.

En la siguiente foto veis la entrada del hotel, la piscina con vista infinita y el río al fondo, nuestra habitación decorada de viaje de novios y mirad!! una foto del interior de la furgoneta de los Rolling!jaja para que veáis que no os engaño. Era una chulada!






A diario hay un mercado nocturno, como el de Chian Mai (ya estaba saturado de ese tipo de mercados ya que son en plan para los guiris como nosotros) y los sábados, como era el caso, hacían el mercadillo para los locales. Allí se fue la pareja a ver la forma de vida tailandesa fuera de las zonas turísticas. Conclusión: toda la comida que vi olía muy fuerte e imagino que sabia. Les gustan mucho los masajes y entre ellos no regatean! Los productos tenían precios!! En los mercados donde hay turistas nada tiene precio. Todo va a través de una calculadora y a partir de ahí a regatear. En el mercado donde iba la gente local era diferente. Casi todo llevaba su etiqueta. Es sorprendente la cantidad de flor que compran también.


De aquí a dormir que estábamos cansados y mañana tenemos más visitas!!